LA PRESUMIDA

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CAP 2: LA DISCOTECA

II

”FASCINACIÓN”

La música sonora y vibrante movía los cuerpos nativos para el baile y de los que no lo eran, pero lo intentaban. Tras dejar de lado el círculo de aburridos, anárquica, bailaba con intensa sensualidad.

No le importaba evadirse heterodoxa del clan o de quien fuese, guiándose por las tentaciones impulsivas de su ”co-razón”. Sus emociones inquietas y desenfadadas provocaban cabreos de todos los colores, pero que la ilustraban de naturaleza rebelde -para mi gusto ‘’jodidamente extraordinaria’’.

Movimientos de cintura que hacían vibrar cuerpos estremecidos de lujuria, moviéndose brusca la cabellera en imagen desbordante y exagerada. Llevaba un vestido azulado eléctrico que se llamaba ”Fascinación”. Tenía los atributos competentes de esbelteza, elegancia y sensualidad. Contrastaba el color cobalto con la melena atezada y la piel olivácea. Fascinación tenía un escote abierto en forma de uve que mostraba la parte delantera -ni grande ni pequeña- proporcionada al cuerpo y dando armonía a la estructura.

La música era lo de menos, si allí se hallaba ella desinteresada y virtuosa por complacer su agrado. No conoció a Horacio ni en vida ni en versos, pero se entregaba pasional al tópico latino del Carpe Diem. La adopción, su amor fatal, su condición. Tenía motivos suficientes para recelar del futuro y de cualquiera.

Sonaba superfluo describirla bailar y bailar, pero verdaderamente no lo era. Solo la empatía es lo más cercano a interpretar los problemas. La música era un refugio con que distraerse y no caer en el abismo.

Sus profundidades eran pura tortura y no de esa que sacaba algunas lágrimas de vez en cuando. Era la angustia de arrancar corazones limpios que sin piedad y con mucha violencia les rompían la fragilidad. Tras fracturarse la inocencia se continua el martirio agravando dolores y hasta destrozar del todo. Traumatizada y pasada por la piedra de la crueldad, tenía fuerzas aun por bailar y sonreír con delicadeza fina. Se había comprometido y entregado a lo único que le quedaba; amor propio.

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